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CA7RIEL & Paco Amoroso siempre serán famosos

El concierto del domingo 9 de marzo nos dio dos revelaciones necesarias: Argentina está exportando rockstars y el Centro de Convenciones es un gran venue.

Por Carlox Soto

Nada más sabroso que ver el concierto de un artista en su peak: lo hemos vivido con Karol G, Young Miko y Bad Bunny recientemente e incluso lo vivimos en el último Festival Imperial, en el 2012, con TV On the Radio, Cage the Elephant y Skrillex.

Pero lo que experimentamos con Ca7riel y Paco Amoroso fue tan tan tan especial. Éramos poco más de 3.000 personas, es decir, no un estadio ni un festival, pero las suficientes para hacer vibrar el lugar y que el dúo argentino pudiera ver lo lejos que han llegado sus canciones: quien no cantaba, bailaba y la convocatoria fue muy muy variada.

Por si no los conocen, Catriel Guerreiro y Ulises Guerriero (ojo que los apellidos son ligeramente diferentes) son de Buenos Aires y se conocieron en la primaria. Durante la pandemia les escuchamos canciones absurdas y pegajosas como “Ola mina xd”, pero con la publicación de su Tiny Desk en octubre del año pasado las caras de este par se volvieron virales en todo el continente. En la sesión de NPR mantuvieron su tinte absurdo (la ropa gritaba "por favor compartan este video!!!) pero también recibieron sus flores por una calidad musical innegable.

El show en vivo fue igual o más emocionante que ese Tiny Desk, lograron traducir la energía de ese video al en vivo. Pasé todo el día siguiente susurrando las letras de "Mi diosa" o gritando dentro de mi cabeza HASHTAG TETAAAAS porque el impacto de esas canciones -y las otras 20 que tocaron- sigue vivo en mí. Estoy seguro que no soy el único.

Su show es imponente y a la vez relajado, una contradicción difícil de describir (pero para eso estamos): entraron a escena y se quedaron de pie escuchando los vítores del público por unos 50 segundos, como lo hiciera Michael Jackson en su famoso espectáculo de Super Bowl.

Inmediatamente asumieron su espacio en sillas, como la gente les vio en el Tiny Desk y empezó el griterío: creo que es la primera vez que veo que el público reacciona con tal energía porque un artista de pop tome asiento en el escenario.

Arrancaron entonces con "Dumbai", "Baby Gangsta" y "Mi diosa" y aunque estaban sentados la energía del público no mermaba. Cualquier movimiento o gesto de este dúo era correspondido con gritos. Y bueno, hay que ver lo variada que es su música: tocan funk, R&B, bossa nova, “Baby Gangsta” es medio uk garage, en fin… Tienen un flow particular que los diferencia y que se acopla a cualquier género.

Centro de Convenciones siempre serás famoso

Este muestrario de géneros musicales fue la mejor publicidad para el Centro de Convenciones posible. Desde que llegamos, nos recibió un lujo inesperado en los venues cerrados de este país: aire acondicionado. Mucha gente me lo dijo: se sentía como un venue en otro país. Y la prueba de sonido reveló que el lugar iba a estar a la altura de los melómanos.

Tocaron de todo y les gritaron de todo

El piso de alfombra ayudó a que el sonido no rebotara como el innombrable recinto de Heredia y unas telas en el techo ayudaron a contener un poco el brillo, aunque bueno, chillonazos de guitarra siempre hay. Sonó bossa, funk, trap, en fin, el lugar aguantó todo lo que le pusieron y hasta podíamos ver de cerca a los artistas por dos pantallas verticales instaladas a cada lado del escenario. Tocaron de todo y les gritaron de todo, hubo luces, hubo baile; a veces eso es todo lo que se necesita.

Muchos lo dijimos a la salida: ojalá sigan haciendo conciertos ahí. A San José le hace falta desesperadamente un teatro que aguante entre 2 mil - 4 mil personas y el Centro de Convenciones se posicionó como una gran opción.

Uy suave yo estaba hablando de un concierto

La lista de canciones entera la pueden revisar en setlist.fm. Me encargué de subirlo y de pelearme con un mae en los comentarios para que pudieran tenerlo completito y no tener que enfocarame en lo que tocaron si no en cómo lo tocaron.

Los ojos se nos hacían grandes cuando Paco o Catriel se movían. Argentina está exportando rockstars y ellos dos son el mejor ejemplo en este momento.

Es claro que Catriel es un musicazo y le da mucho enfoque a lo técnico. Relajado en su banco con un cigarro en la boca y una Stratocaster color menta en las manos, Catriel mueve masas. Paco es el de los vibes, el que contra todo pronóstico seduce con una voz de Marge Simpson. Es un balance delicado pero lo hacen con tranquilidad: se mantienen entre la música técnica y sesuda y las melodías para pasarla bien: derrochan gusto e irreverencia.

Hacia el final del concierto escuchamos los primeros acordes y la batería lenta de El único, sabíamos que se venía un momento alto del concierto. “Quiero comer tu culito que hoy no desayuné”, dijo Paco Amoroso y miles de personas cantaron con él.

Fue impresionante que el plot twist de la canción fue entonado enteramente por el público sin que se los indicaran, como si lo hubieran ensayado en sus habitaciones por horas, uno de esos momentos fortuitos de los conciertos que lo hacen a uno agradecerse por agarrar energías y haber salido de la casa un domingo.

El concierto cerró con otro escándalo enorme por parte del público, que evidentemente quería otra y otra y otra. Pero no hubo. Se pasó rapidísimo y se pasó increíble: esa es la fórmula para dejarnos queriendo volver una y otra vez.